30 abril, 2008

Alfredo Omar Busch - Biobibliografía



Nació en la ciudad de San Nicolás de los Arroyos, provincia de Buenos Aires, Argentina, el 5 de junio de 1931. Es autodidacta. Ha colaborado en distintos diarios y revistas contándose, entre ellas, "Clarín" de Capital Federal, "La Capital" y "Democracia" de Rosario, "Laurel" Hojas de poesía de Córdoba y en "Correo de Povo" de Porto Alegre (Brasil).
En su ciudad natal mantuvo actividad periodistica y colaboraciones suya han sido publicadas en los diarios "El Tribuno", "El Progreso", "El Norte" y en las revistas "Panorama" y "Hogareña".
Oucpó la tribuna de la Asociación Cultural "Rumbo" durante elciclo XXIII "Nuestros poetas y sus obras".
Como integrante del Grupo Literario "Arroyo del Medio" ha ofrecido recitales poéticos y conferencias en el Casino de Oficiales del 1er Batallón de Zapadores Motorizados, en el Centro Tradicionalista "José Hernández", en la Escuela Normal Mixta "Rafael Obligado", en el Salón Constituyentes del '53 del Museo y Biblioteca de la Casa del Acuerdo, en el Auditorio del Colegio de Abogados, todos estos de su ciudad natal.
Ha sido incluido en la "Primera y Segunda antología de la poesía nicoleña", editadas por el Fonod Editorial San Nicolás (1986 y 1992),como así también el Disco Compacto "Poetas de San Nicolás: voces de un nuevo milenio",primer CD editado con voces de poetas enla literatura de San Nicolás, declarado de interés provincial por el Senado de la provincia de Buenos Aires.
Entre sus obras editadas podemos destacar:
"Las nostalgias"(ediciones Horizonte, 1954)
"Trébol de cuatro de cuatro poemas" (Plaqueta, Ediciones Horizonte, 1956)
"Elegía por tu destierro/ En memoria de Ana María Chouhy Aguirre" (Plaqueta, Ediciones del Curupí, 1957).
"Doce poemas" (Publicación conjunta con Mario Verandi y César Bustos, Ediciones del Curupí, 1959).
"Publicación del grito" (Ediciones del Curupí, 1962)
"El libro de los amuletos" (Ediciones del Dock, 2007).

29 abril, 2008

Las nostalgias

28 abril, 2008

Trébol de cuatro poemas

27 abril, 2008

Elegía por tu destierro

26 abril, 2008

Doce poemas

25 abril, 2008

Publicación del grito

Sobre el libro PUBLICACION DEL GRITO


Editado por el sello Ediciones del Curupí, en el mes de agosto de 1962, este volumen está dividido en varias secciones, a saber: Tiempo de canciones, Los poemas, Tres odas con nombres, Odas grises, Otras canciones y Estirpe poética.
En sus 57 páginas, posee una ilustración (en su página11) perteneciente al poeta, artista plástico y director de teatro, Mario Verandi, que engalana el poema “Otoño”, con el que empieza el poemario.
Estas son algunas de las obras que integran el libro:



OTOÑO

Ves la punta de un grito?
ha nacido del mismo corazón de los pájaros muertos.

(Esponja gris pisoteada en la mejilla).

Inmóvil de palabra y calavera
la luz se ha derretido.

Toma mis uñas, mis pelos, mis zapatos.

Tómalo todo con óxido y herrumbre.




PRIMAVERA


Yo he tenido violetas en el bolsillo
y un alfiler oculto.

(Por las arboledas, amor).

Yo he rescatado pájaros y savias
por racimos de túneles amargos.

(En mí, nadie).

Un galope de potros en las sienes.





VERANO


Déjame escarbar las negras uñas,
déjame escarbarlas.

Déjame sentir caballos derramados por las nubes
déjame sentirlos.

(Senos como un apretado puño).

El corazón
está moliendo los granos de su alfarería
en el desnudo aroma de tu pelo.

Déjame sentirlo.





GRITO HACIA TU VOZ


Es fácil maldecir a las pestañas cuando se tiene una bola de cristal atada al cuello,
cuando se tiene una estrella, una paloma,
un gesto, una leve sonrisa o una breve cintura de jacinto y palabra.
Es fácil, sí, cuando se ignora
que la luna y los gatos son magnolias, o que la noche, sí, la noche pura
no es una inmensa blasfemia de alaridos, de gritos,
de crímenes, de sexo,
de palabras ahogadas entre incesantes lágrimas,
entre incesantes puertas golpeadas por frágiles otoños
que caen por los espejos,
por los gestos derribados en blancas calaveras o ataúdes
o entre las grises ausencias de los sueños
que gotean silencios derramados,
o entre lentos calvarios persuadidos
por angustiosos trinos de pájaros y nombres.

Oh, soledad
oh nombre escrito entre ausentes paredes sin memorias,
entre noches y noches y estaciones,
y soledad, y estrella y llanto y llanto y llanto
y llanto inmenso,
y llanto derramado por oscuras toronjas y claras vestiduras,
por palabras , por sueños, por ausencias, por gestos, por lloviznas
o por la sal perseguida de tu nombre.



OTRAS CANCIONES



I

Un elefante corre sobre los cristales.

Amor, amor.

La mariposa golpea las persianas.

Amor, amor.

En tu mejilla, yo.

Amor, amor.



II

Toma mi cementerio de ahuecadas voces.

(Primavera de amor).

Siete puñales me hieren la mejilla.

(Oh perfil de paloma y heliotropo).

Un trino se ha trepado por mis sienes.

(Y tú amor, y tú).



III

Acaso huya la sombra.

( Setiembre derramado).

Acaso huya el crepúsculo.

(Álamo y trino).

Acaso una mujer se llame Martha.

(Razón de amor).


ODAS GRISES
(Poema I)


Todas las noches orino en frágiles vidrieras
y todas las noches siento este grito de sal en mi garganta,
este grito de sal sin Cristo y sin paloma,
este grito de sal, o pájaros, o nubes, o violentas pestañas sumergidas
entre una angustia de tréboles o estrellas;
todas las noches orino delante de los peces y la luna
porque me siento latir entre podridas magnolias o en un destierro de grises calaveras,
porque me siento latir entre oscuras palabras derribadas
por un aire de azúcar y azucena,
porque me siento latir entre rojos murciélagos de angustias
o en asesinados gestos de heliotropos.

Todas las noches orino entre manzanas y ataúdes
por un tiempo de amor que no ha llegado,
por una clara paloma sin luto cotidiano,
sin tragedia, sin nombre, sin ortiga,
sin cuchillos ni muertos, ni pestañas;
por una clara paloma de harina y candelabro
y cintura de amor y manos sin otoño.

Oh lento maldecir y padecer y amar
una agresión de llanto sin mejilla.

24 abril, 2008

El gran testimonio



Sobre el libro "EL GRAN TESTIMONIO"

Editado por el Fondo Editorial de San Nicolás (FESN), en septiembre de1993, este volumen conforma el número 16 de dicho sello editor.
Con la dedicatoria a su hija Iara Verónica (“…mi hija, a través de la sangre y de mis huesos…”) , se abre el poemario que está dividido en distintas secciones, a saber: El gran testimonio, El canto de los dioses, Cantos del amor, Los cantos de amor, Canto de esponsales, Canto final, Poema-carta a mi ciudad y Dos poemas.
Esta nueva forma de expresión, lo encuentra a Alfredo Omar Busch con una poesía diferente a la exhibida en su libro anterior, “Publicación del grito” casi 35 años antes.
En sus 69 páginas, el autor está decididamente imbuido por la naturaleza, que empieza a formar parte de su palabra, como una prolongación de estro creador.
Estos son algunos de poemas que integran el libro:



CANTO DEL DIOS DE LA LLUVIA



Yo tengo mi estandarte y mi estatura
yo, señor de la lágrima,
legislador del trueno,
conocedor del grano,
hacedor del relámpago,
deshacedor de nubes.

Mi plata y mi obsidiana
se derraman.
Yo, señor de la lágrima,
provocador de nubes
y traductor del canto.

Mis grandes goterones
ya germinan,
yo, señor de la lágrima.





NACIMIENTO DE LOS PÁJAROS


El dios de los pájaros era bueno como el maíz
y arrojó su sortija, sus piedras y presagios
en medio de la tarde, en medio de las grandes
fogatas del verano y dejó sus colores tirados por el aire.

Unió la piedra y el relámpago
y brotaron las chispas,
y en la oscura mansión de los colores
se pintaron las plumas
copiando los crepúsculos turquesas
y ardientes cardenales
trajeron sus violentos destellos a la tarde.

El dios de los pájaros otorgó sus plumas,
sus estirpes –amuletos sedientos- y una voz
hermosa como el agua y el viento.

Y ya fueron banderas desplegadas
entre las grandes hojas de los días.



OTOÑO


Otoño es redondo y cae como una cintura sobre mi piel
y mi piel es pura
como la mariposa de tus labios,
como la caracola que me invade
en este territorio de cenizas.

(Y otoño cae en mi costado
y en las insomnes uvas de tus ojos)
hiriendo la ternura de mis días con soliviado gesto.

Otoño es redondo y cae como una cintura sobre mi piel
y mis yemas te buscan
despertando los pájaros suicidas,
tu fábula de asombro
y esa niñez que juega en la llovizna
vestida de amarillo.

Otoño es redondo
y cae en mi costado a llamaradas.





POEMA-CARTA A MI CIUDAD


“Tenemos también la palabra profética
más permanente, a la cual
haceis bien de estar atentos”
2 Pedro 1:19


I

Aquí estoy,
parado entre tus huesos, con temblores de miedo,
con voces que se trepan por la lengua, que ahogan mi palabra
derramada en un cauce envejecido.
¿Qué mineral te nutre? ¿qué piedra te festeja?
¿qué poleo perfuma tu sombra y tu latido?

Oh ciudad, palabra desplegada como un trino, río de miedo,
hueso que tirita en la distancia, gesto que muerde la
herrumbre de mis ojos para clavarse en sangre amanecida:
¿qué pájaro inaugura tu existencia? ¿qué oxígeno
te canta? ¿qué palabra o qué gesto derramaba Aguiar para nombrarte?

Dame, dame tu tierra oscura, los huesos de tus
hombres perdidos en el polen, tu polvo de memorias llevados
por gaviotas o chajás, dame , el aliento puro de tus calles,
el colmillo violento de tu Villa Pulmón, el ojo estremecido
de tus aguas, la casaca violenta de tus días, para llenar mi boca con tu nombre.

Aquí estoy, ciudad de los latidos y te siento subir,
Y te siento crecer entre mis venas derramando tus pájaros sangrientos.
¿Qué vientos te han tatuado en la memoria?
¿qué vendaval de trinos te empuja hasta mi boca?
¿qué pan se ha desplegado entre tus sales?

¡Oh ciudad cardenal, sonora como un viento!


II

De noche te miré
y ví tus huesos, tus cenizas –una luna de cuarzo
metida en los postigos- y escuché la violencia del viento que
crecía, crecía y me hablaba con límites de sombra.

Oh ciudad: tu gesto y tu latido
perdura entre mis sienes y tus gotas, tus pequeñas gotas de silencio
me estremecen de espanto.

Oh vendaval nocturno, oh caballo de luna entre las sienes,
oh cardumen de estrellas que tu río detiene:
¿qué palabra infinita ha de gritar mi estirpe para nombrar tus noches?
¿qué conjuro de miedo para atraer los muertos de mi sangre
hasta el olvido de tus gentes?

Oh ciudad, de noche te he mirado y en la piedra
gastada de mis ojos crecieron héroes y mis gestos cayeron en tu rostro
preguntando por hombres, por bocas, por medallas, por la oscura
palabra de tus días y un límite sonoro me contuvo.

Y te escuché, ciudad, y amé tus noches con alientos
de naipes y guitarras, tus remesas de estrellas con pájaros fantásticos.
Con piedras que horadaban mis párpados
ausentes, con aguas, con latidos.

Y entonces, ciudad, tu espuma favorable, tu espuma
demorada por los días comenzaba a crecer hasta mi boca, gemía por mi boca
con la piedra arrojada por los días, y tu nombre quedaba en mi
saliva con tus gentes, tus árboles, tus calles y el grito de tus
aguas sin remansos trepándome en la piel
festejaba mis ojos con sus lunas.

De noche te he nombrado
¡oh ciudad cardenal, sonora como un viento!

23 abril, 2008

El libro de los amuletos




POEMA II


Encenderé la llama del presagio para nombrar la noche
junto a un tótem derribado y naceré en palabras
madurando mis ritos
hasta encontrar la magia de algún dios oscuro
o algún tatuaje que proteja los sueños
con rituales de oscuras mariposas.

Y encontraré el aroma de los días
con fogatas extrañas en medio de los hojas
que amanecen sedientas de espíritus sonoros
en demorados pájaros
conjurando sonidos para atraer tus plumas
con antiguas palabras que me asombren en medio de los árboles
brotando entre las aguas de un río que desciende
inventando sonoras vasijas con el viento.

Y así florecerá la Madre de la Noche
con secretas revelaciones de las lluvias.

Que el Escriba lo diga.